La Naturaleza Divina del Ser: El Manifiesto Fundacional
I. La Esencia Divina: Origen Irrefutable de Todo
El Ser Humano como Creación Divina.
El ser humano es una Creación Divina, y por lo tanto, su origen y su esencia son idénticos a los de la Fuente Original. Partimos de una verdad irrefutable: no existe ningún material, sea físico, gaseoso, o espiritual, que no tenga un origen divino. No hay nada que el Creador desconozca o haya encontrado fuera de Sí mismo. Todo lo que existe es una manifestación del propio centro de la Divinidad, tal como lo señala el Génesis capítulo 1.
Gaia Sofía: El Planeta como Atomización de Dios
En este planeta, espiritualmente conocido como Gaia Sofía, el principio común de todas las cosas es el Átomo. Si pudiéramos quitar todas las estructuras transformadas (agua, plantas, madera, metal) y observar su origen puro, solo veríamos átomos.
Esta pequeña unidad, con su positivo y negativo en constante movimiento, es la manifestación física de la Divinidad en la materia. El ser humano es parte de esta misma divinidad y diversidad.
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Las Leyes de Interrelación y Expansión Constante.
El Dinamismo de la Creación
La combinación y el dinamismo entre estas unidades atómicas están gobernados por leyes que permiten la interrelación y la supervivencia. Estas leyes no solo rigen la materia inanimada o las plantas (ej: nacer de un punto, requerir oxígeno, la ley de gravedad, la ley de estancamiento), sino que rigen al ser humano de igual manera, porque el hombre está dentro de la creación.
La Naturaleza Expansiva y el Cambio.
El ser humano no puede tener avance en su vida si no saca de ella lo que no funciona. Nada puede avanzar si se mantiene igual. Esta es una Ley de la Naturaleza Divina del Ser. La creación, desde el átomo hasta el universo, está en constante expansión y crecimiento. Esto se debe a que la naturaleza del ser es expansiva. Por eso, el ser humano nunca se detiene; siempre estamos llenos de pensamientos y resolviendo cosas, y cuando una tarea termina, hay tres más en el pensamiento.
El Mando Crístico y el Principio de la Dualidad Creadora.
El Pensamiento como Impulsor
El pensamiento es el primer impulsor de la expansión. La gente crea desde una primera idea que invita a la acción. El ser humano no se detiene; de hecho, es imposible detener el pensamiento, porque es la base de nuestra naturaleza expansiva. Es desde esa base que se origina la Conciencia.
La Dualidad como Estructura de Creación
Antes de la Conciencia, está la Dualidad. El Génesis (visto como una filosofía de la existencia) señala el origen del ser humano al crear el femenino y el masculino. Esta dualidad es la primera ley para la creación:
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No se puede crear desde uno solo. Necesitas incorporar algo contrario para mezclarlo y crear algo diferente (ej: no puedes hacerAlgo con leche si sol le colocaste leche, necesitas por ejemplo varios ingredientes para la torta, no se creas solo de una cosa).
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La Creación es por Contraste: Generamos acciones de caridad porque existen acciones no caritativas; generamos felicidad porque existe la tristeza. Ambas son necesarias y se dan en el tiempo perfecto para su ejecución.
La Base para el Conocimiento y la Autoridad.
El Error de la Comprensión Humana.
Entender al ser humano ha sido el mayor problema de todos los tiempos. Los líderes, terapeutas y guías cometen un error: intentar ponerle una norma o una regla a un ser que fue creado para la expansión infinita. El ser humano no tiene una regla para cumplir.
La Naturaleza Divina del Ser como Guía
La NATURALEZA DIVINA DEL SER es la base para todo Aquel que busque la comprensión del ser humano para guiarlo como son los líderes, terapeutas, coach entre otros, estos deben entender que el mecanismo del ser humano es el siguiente:
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El ser humano no se detiene. Fue hecho para la invasión
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Responde a lo que necesita y a lo que crea que es, pues su conciencia es única y crea desde lo que es ella
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Dios genere a través del ser humano, pues la creación solo sirve al creador, y por eso, no hay repeticiones (ej: no compramos diez pares de zapatos idénticos). yo no creará un ser humano igual a otro porque su necesidad de experiencia con cada una es diferente