Buscando conocer de Dios 

En el tiempo que estuve buscando respuesta sobre lo que era Dios, él me mostró que sería a través de la naturaleza que le conocería. Recuerdo claramente que me encontraba en el techo de mi casa y en silencio miraba hacia una montaña que pertenece a la Cordillera de los Andes de mi país Venezuela.  Mientras la contemplaba llega mi corazón, un sentimiento de paz qué me manifestó lo siguiente

“Si quieres conocerme, estudia la naturaleza, obsérvala en ella está mi esencia”

Me quedé pensando “en la naturaleza, pero es que es muy amplia, muy diversa” Cómo podría definir a Dios en referencia a algo tan diverso. Encontramos flores grandes y pequeñas, los colores son múltiples, las formas de hojas, los tipos de suelo, clima, diferentes formas, en todo, en fin, una gama excesivamente extensa.

Sin embargo, al pasar el tiempo y haciendo justamente lo que me dijo, comencé a observar un patrón que se repite en la flora y tiene que ver con el hecho de que todas las plantas se originan de una semilla, aunque existe diversidad de semillas, (no me refiero solo aquellas que se dan por un grano, sino por esquejes, por trozos de una misma planta entre otras) pero todas partes de un mismo punto, todas necesitan un arranque. No obstante, todas necesitan de la tierra para poder crecer o en algunos casos las que son parásitos que crecen en algún árbol, pero igualmente requieren apoyarse de algo para poder sustraer su alimento.

Al analizar de ello, el Espíritu Santo me muestra que Dios es la semilla y se siembra en nosotros qué somos la tierra, pues el hombre fue hecho del polvo de la tierra.

Génesis 2: 7 Entonces el SEÑOR Dios formó al hombre del polvo de la tierra…”

Ahora bien, la semilla que se siembra tiene en sí la información real, pura y completa, pero también sabemos que brotará si cae en buena tierra.

Mientras escribo todo esto llega mi mente, la parábola del Sembrador enseñada por Jesús para explicar lo que es semejante al Reino de los Cielos.

Mateo 13. 3 “Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar;”

El Sembrador al que hace referencia Jesús es Dios, qué sale a depositarse así mismo en la tierra. Pero sabemos que cuando se sale a sembrar no toda la tierra está en condiciones de recibir una semilla, o sea, en un mismo terreno se puede observar que hay diferentes zonas, unas en condiciones y otras no. Del mismo modo, no todos los hombres están en condiciones de recibir de Dios, Aunque fueron hechos del mismo polvo de la tierra y tiene las mismas características originarias en la creación, no todos lo reciben. 

 

No a todos se les da.

El no darles a todos por igual, el no recibir los mismos dones por igual, es una característica de Dios que también se refleja en la naturaleza. En los cultivos podemos ver como no todas las plantas crecen del mismo tamaño, aunque le haya sido proporcionado los mismos nutrientes. Igual ocurre con los animales, cuando paren diversas crías, no todas tienen la misma característica ni la misma fortaleza. Es un GRAN MISTERIO, pero definitivamente tener a Dios en nuestro corazón, tener la necesidad de conectarnos con Él, solamente la puede depositar Él a través de su Espíritu Santo.

Mateo 13: 10 y 11 Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? Y respondiendo Él, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido.

Jesús dice que se os fue concedido conocer los misterios del reino, y lo mismo ocurrió cuando comenzando el ministerio  y llamo a los apóstoles, no fue que hizo una publicidad para ver quién se uniría a su ministerio, sino que él los llamo.

Marcos  3. 13 al 15 “ Y subió al monte, llamó a los que Él quiso, y ellos vinieron a Él. Y designó a doce, para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar, y para que tuvieran autoridad de expulsar demonios”

 

Ser tierra fértil, es un regalo. 

Entonces ser tierra fértil o no, forma parte de lo que Dios eligió para cada uno; esto puede parecer injusto a la verdad, pero resulta que así es la naturaleza. Podemos ver como no solo crecen árboles frutales o plantas medicinales que benefician, sino que justamente al lado de ellas crecen aquellas que la perjudica, a pesar de ello todas reciben alimento de parte de Dios, todas aprovechan de la lluvia y el sol.

De manera que si eres de los que tienes a Dios en su corazón, de los que sienten la necesidad de estar con Él, que a pesar de las adversidades o errores que podemos cometer de igual manera necesitamos sabernos cerca de Él, entonces debes tener presente que ese anhelo o esa necesidad no ha sido por esfuerzo propio, sino que ha sido colocado en nuestros corazones porque esa ha sido su voluntad. Sobre este asunto, la Biblia en diversas partes lo expresa.

Romanos 11: 5  Y de la misma manera, también ha quedado en el tiempo presente un remanente conforme a la elección de la gracia de Dios”

Juan 6: 44  “Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió…”

Juan 15: 16  “Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda”

1 de Pedro 2: 9  “Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios , a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;”

 

Y con la tierra estéril. ¿Qué?  

Después de analizar todo ello me pregunté ¿qué hay de aquellos a quién no le fue entregado este don, este regalo; debe existir una salida?, no puede ser que sencillamente no puedan conocer de Dios o no tengan el regalo de tener su gracia. La respuesta fue inmediata, la comparación que se hace con la naturaleza es para comprender un poco de lo que es Dios, ya que mi solicitud, cuando le pedí que le quería conocerle, fue por el hecho de comprender las tantas cosas que ocurren y que no sabía el por qué sucedían. 

Me señalan que en la misma naturaleza se observa la salida hacia aquellos que no se les ha concedido el don, esto sucede en la naturaleza, tanto en las plantas como en los animales. En la flora, cuando los árboles más grandes sueltan sus hojas para aportar nutrientes a un suelo dónde crecen otras plantas más diles que él, o cuando en sus ramas hacen nido las aves, en su tallo se aloja una planta parasitaria; y en la fauna cuando los más fuertes son los encargados de proteger a los más débiles. Así pues, aquellos que tienen el don del llamamiento están para darle apoyo a otros y guiarlos en amor, que justamente ese es el trabajo de aquellos que tiene ese don dentro de sí. La Biblia habla extendidamente sobre este asunto. Algunos ejemplos son;

1 Corintios 10:33  así como también yo procuro agradar a todos en todo, no buscando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos”

Santiago 5:20 “sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados”

Mateo 28: 19 y 20 “ Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”